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La Coctelera

ídem

Perspectivas de una misma realidad

9 Enero 2009

Corazón resplandeciente...

Salgo de mi letargo con un doble motivo. El primero, recoger el premio MEME que me ha regalado mi niña de los blogs, Pauleta.

Ya sabes que yo estas cadenas jamás las sigo pero que siempre contesto. Gracias por volver. A ver si conseguimos reactivar "la coctelera" ahora que la han "afesibucado" (no sé yo si será muy tarde). No olvides nunca que el tiempo es nuestro aliado aunque muchas veces parezca nuestro enemigo.

Y la segunda razón de mi despertar es para rebotar este premio a mi niña de Madrid, Sonia. Creo que uniendo su nombre y el de este premio, "corazón resplandeciente", está todo dicho.

Un beso para las dos.

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24 Diciembre 2008

Navidad 2008

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15 Diciembre 2008

Una fuga que es la repolla...

No es agradable que un vecino llame a tu puerta al grito de “huele a gas”… Tampoco es divertido que tú ya notaras un olor extraño al subir la escalera un rato antes… Y que al abrir la puerta ese olor haya sido más intenso.

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Vivir en el último piso es garantía de olores vecinales concentrados en tu puerta, por aquello de que casi todos los fluidos tienden a subir.

Protocolo de emergencias. Yo he visto esto en la tele. Soy jefe de escalera y la responsabilidad me puede. Llamamos a todas las puertas, los vecinos salen asustados. “Sí, sí, huele mucho a gas”. Nervios… Llamas por teléfono a la compañía de gas y claro… contestador: “estaremos encantados de ayudarle de 8 a 17 horas”. ¿Y si mi casa explota de 17 a 8, hija de puta???”.

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Número de emergencias, 112. “Avisamos a los bomberos”. Llamada de los bomberos: “abran todas las ventanas del edificio y de todas las viviendas, no toquen las llaves de la luz ni los timbres y evacuen el edificio”.

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“Convecinos, les transmito las órdenes de los bomberos”. Así lo hacemos, pijamas bajo abrigos, frío, mucha gente en la calle… llegan los bomberos. Resto del vecindario en las ventanas, todo el mundo pregunta. “Métanse dentro de sus viviendas y no toquen las llaves de la luz ni del gas”. Mi madre se ha quedado a ponerse mona porque ella en pijama no bajaba. Yo cogí los papeles del piso, el abrigo y me piré. Ahora mi madre está encerrada en casa y los bomberos no le permiten salir. Ni a ella ni a dos o tres más que siguen dentro. Entre ellos, la del segundo izquierda que mira por la ventana lo que ocurre y parece divertirse porque CSI está menos interesante que nuestra propia comunidad.

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Bajan los bomberos metidos en trajes con máscaras y con aparatos que indican que a menos que un vecino no controle ventosidades en el edificio no hay fugas de gas. Llegan los de “emergencias” de la compañía de gas. Los bomberos se retiran (ya volverán con la factura por la salida).

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Uno de ellos pregunta: “¿Alguien está cociendo verduras?” Y la del segundo, que sigue riendo en la ventana dice “yo estoy haciendo repollo”.

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¿Merece la pena acabar el post? Creo que es preferible dejarlo ahí e intentar recuperarme del susto y del frío.

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9 Diciembre 2008

El 9 de Diciembre es...

... hoy hace un año que publiqué aquel primer post. Fue con otra dirección antes de cambiar a ésta de ídem... pero fue el primer texto después de meses siguiéndoos por aquí.

Ahora las razones de este blog son otras muy difentes y las podría enumerar gritando cada uno de vuestros nombres.

Gracias...

Y lo dice quien está detrás de ídem...

Tags: aniversario, idem

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3 Diciembre 2008

A los 30... primera crónica desde Madrid

Estaba tumbado sobre mí mirándome fijamente a los ojos. Sabía lo que iba a ocurrir y estaba muy nervioso. Era el momento esperado, el que siempre se recuerda y se comenta. Jamás olvidaría al joven que descansaba sobre mi cuerpo porque iba a darme… mi primer beso.

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- Nunca he besado a nadie…

- ¿Nunca? Pero tú no…

- No, no soy virgen… pero siempre que mantuve relaciones evité besar en la boca.

Sonrió.

- ¿Y eso…? ¿Cómo se folla sin besar? – la sonrisa se convirtió en risas - Bueno… tú tranquilo…

Cerró los ojos, giró la cabeza y me besó… muy despacio, posando sus labios en los míos con dulzura, muy lento. Una vez… otra… Sentí su lengua lamiendo la mía muy despacio, temblé…

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Nuestro primer contacto físico fueron los dos besos típicos de presentación. Nada reseñable, claro está. Íbamos en la parte trasera del coche camino de la Sierra de Madrid. Yo ocupaba el asiento central y ella estaba sentada a mi derecha. Las curvas y la velocidad me echaban constantemente sobre su cuerpo a pesar de mi esfuerzo por resistir a la gravedad.

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Tras la cena, se había montado fiesta en uno de los apartamentos alquilados para celebrar el cumpleaños de una amiga común. El alcohol había corrido generosamente aunque no tanto como la noche anterior. Yo estaba sentado en el extremo de un sofá y ella en el otro. El salón estaba bastante oscuro y la música muy alta. De repente los labios de un amigo estaban posados en los míos y un hielo irrumpía en mi boca… Días atrás había bromeado con la cumpleañera afirmando que no iba a participar en ese juego, “pasarse el hielo de boca en boca” y ahí estaba yo… Ahora tenía que buscar unos labios que acogieran el frío del cubito cada vez más deshecho por el calor de las lenguas alcoholizadas que lo habían acogido con anterioridad.

La situación se me antojó divertida. Al igual que me lo pareció ella. Y su sonrisa. Y su forma de ser. Así que fijé el objetivo en sus labios. Adivinó mis intenciones, agachó la cabeza y se cubrió la cara con los brazos. Se resistió riendo pero finalmente se dejó y el trasvase helado culminó con un roce de labios.

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Ninguno de los presentes sabía lo que realmente estaba ocurriendo en ese momento. Yo sería para ella una anécdota sin más y sin embargo ella siempre sería única para mí porque en ese preciso instante se convertía en la mujer a la que di… mi segundo primer beso. Y a los 30.

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21 Noviembre 2008

Desaparezco feliiiiiiiz...

¿Volveré?
Los que me conocen saben que adoro mi tierra, pero la vida son ciclos...
¡¡¡Mañana desde Madrid!!!

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18 Noviembre 2008

Ya hace dos años... (II)

...

Ahora me doy cuenta de mi falsa moral...

- Abrázame esta noche, por favor... - Y yo obedecí.

Aquel beso primero se había repetido una vez y otra y otra... y las yemas de los dedos habían recorrido cuerpos que no debían explorar pero que sentían una necesidad inmensa de estar juntos...

- Te juro que siento que me estorba el cuerpo, que me aleja de ti... Esto no es mío, ¿eh? Es de una canción de Alejandro Sanz... Reí mi propia cursilada.

- Te necesito a mi lado.

- Ahora soy yo el que te lo pide por favor... no me hagas esto.

- Quiero hacer el amor contigo.

- No, no va a ocurrir...

- Déjame al menos decirte algo. No he podido evitarlo, es tu sonrisa, es tu mirada, es lo feliz que me siento contigo, lo mucho que me divierto, la vida que me regalas y de la que me impregno cuando estoy contigo... Me he enamorado de ti.

Entonces se cubrió la cara con las dos manos. Yo estaba tumbado encima y nuestros cuerpos completamente desnudos, acoplados, contraídos... ocupaban una ínfima parte de aquel infinito colchón. Y vi sus lágrimas... y lo escuché de su boca empapada en llanto, lo susurró silbando el aire casi atrapado entre sus labios aún tapados por aquellas manos que primero me habían cubierto a mí:

- Yo... yo te quiero...

- Déjame decirte algo a mí... Mañana cuando salgamos de esta habitación quiero que todo quede de esa puerta para adentro, quiero que cojas el coche, vuelvas a tu casa, le abraces y vivas feliz con él... Ten en cuenta que yo de mientras seguiré aquí con mi vida, solo, sin nadie que me espere al llegar a casa... Y eso no es justo... Y yo... yo también te quiero...

Hubo otros mil besos, mil confesiones, mil abrazos, mil encuentros en los dos metros de aquella primera cama compartida, mil ilusiones... Mil lágrimas y mil temblores de dos cuerpos y dos almas que ya no hablaban de fantasmas ni eran dos críos.

Los mil susurros de esa noche agotaron nuestras gargantas y consumieron nuestras voces al día siguiente. No sé si por la carraspera, por la tristeza o por la alegría, lo cierto es que poco se pudo hablar... Mientras se alejaba por la carretera sólo podía pensar que en casa le esperaba él...

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17 Noviembre 2008

Ya hace dos años... (I)

Como dos críos nos habíamos pasado la cena hablando de fantasmas. Cerca de los 30 uno se hace el incrédulo y el valiente pero de puertas para adentro ciertos temas aflojan las piernas y hacen tiritar el lagrimal.

Me había permitido pasear la mano izquierda por su rodilla en un par de ocasiones como si de un accidente se tratara. No hubo respuesta. Tampoco la quería.

- Quédate a dormir conmigo esta noche, por favor – Y posó el cigarro en el cenicero.
- Sabes que no puede ser.
- No te hablo de hacer nada, sólo dormir.
- No confío en mí… y sinceramente, tampoco confío en ti.
- La suite es preciosa y enorme. La cama mide como mínimo dos metros, ni nos tropezaremos. Además… - Volvió a dar otra calada - ¡no haberme metido miedo con tanto fantasma! – Recuperó su risa pícara y adolescente y echó el humo.

Desde que reservó la suite una semana atrás supe que aquella noche la pasaríamos juntos pero me juré a mí mismo que nada pasaría. Me hice el remolón, me hice el estrecho, me hice casi hasta asexual…

- No tengo pijama… como comprenderás.
- Yo tampoco. Siempre duermo con una camiseta. Pero vamos… somos mayorcitos.

De camino al hotel no quité ojo a aquellos ojos. No recuerdo ni de qué hablamos pero la conversación era banal, divertida, ágil… quizá intentando disimular que íbamos a compartir la cama aquella noche.

Ya en el hotel ambos nos quedamos en ropa interior y con una camiseta (yo curiosamente llevaba una de repuesto en el maletero). Una sábana y una manta en otoño se antojaban necesarias junto a la calefacción pero no… hacía calor y rápidamente sobraron las camisetas.

Seguimos hablando pero en susurros, muy bajito… Y besé su mejilla.

- ¿Y esto? – se sorprendió -.
- Ganaste la apuesta y me jugué darte un beso.
- Vaya mierda de beso…

Y me besó en los labios… lentamente, cariñosamente, sin hacer más ruido que el de las sábanas al rozarse con su cuerpo mientras se acercaba a mí.

- No… no va a pasar nada
- ¿Por qué?
- Porque tienes novio y yo no soy segundo plato ni postre de nadie.
- Él… No sé ni donde está ahora mismo…
- Me da igual. Él sí que no sabe dónde estás tú, esto no es justo.
- Sé que no mereces ser tercero… ni postre… eres grande y mereces a alguien que te quiera a rabiar.

...

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