Veinticinco de junio. Una mesa para trece.

Llevo más de dos horas en casa. Al entrar por la puerta me he descalzado, he aflojado el nudo de la corbata y me he desabrochado los dos primeros botones de la camisa. Cruzando el pasillo me he visto reflejado en el espejo del fondo y me ha sorprendido el contraste entre el color de mi cara y el blanco cadavérico de mi cuello. Me he achicharrado durante el cocktail de la boda.
He encendido el ordenador y he buscado vídeos de canciones tristes, hurgando en heridas y regodeándome en una melancolía que aviva cada "sí, quiero" al que asisto. No me gusta fingir que estoy bien ni intentar levantarme el ánimo cuando realmente no me apetece. Es como dejar la mierda pudriéndose debajo de la alfombra: al final siempre sale y oliendo peor.
A pesar del calor he buscado café caliente con la inquietud con la que un drogadicto busca su dosis. Al final es lo mismo. Tengo tan asumida mi adicción como mi nula intención de abandonarla.
Pienso en cosas tristes, las enlazo, me esfuerzo en recordar... A veces mi subconsciente me acerca las mil alegrías que me rodean pero mi conciencia las barre y acalla. Porque hoy estoy triste y melancólico. Es mi estado de ánimo y me estoy revolcando en él porque me da la gana. ¿Qué pasa?
Entre vídeo y vídeo me recreo en el silencio de la casa. A veces el silencio es un efecto de la soledad y otras veces es la causa.
Facebook comienza a escupir fotos de la boda. En la mesa éramos trece. Recuerdo el momento en el que la fotógrafa toma instantáneas de los invitados por parejas y lo nervioso que me siento por mi condición de impar. Por ser yo el número trece. Y a la gente bailando por parejas, y los nombres por pares grabados en las invitaciones, y las dos alianzas, y el cartel con el reparto de las mesas... y de nuevo el "sí, quiero". Los dos "sí, quiero".
Y vuelvo con mis vídeos tristes... Mañana sé que estaré bien.


charlitox dijo
Hola Idem, siempre me alegra leerte, aunque sean cosas tristes las que escribes. ¿Por qué será que cuando estamos tristes y melancólicos salen las palabras más hermosas? A mí me pasa igual... Una vez más te repito lo mismo: no te agarres al pasado, cuando seas feliz en tu soledad llegará ese alguien que la romperá. Una vez más te mando fuerza y ánimo, porque la vida sigue y es maravillosa... ¡Ya verás!
Un abrazo
17 Julio 2011 | 08:12 PM