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Perspectivas de una misma realidad

22 Abril 2010

Mi no boda gay

 

Recuerdo que aquel día hacía frío. Estábamos en un callejón cuando me abrazó muy despacio, con suavidad, conteniendo la fuerza como para querer protegerme de la energía con la que deseaba hacerlo. No pude evitar mirar a nuestro alrededor para comprobar si alguien nos miraba... y se dio cuenta.

"¿A que no te atreves a darme un beso aquí?"

Y se lo di. Supongo que porque ya había visto que estábamos solos. Aunque reconozco que me habría dado igual. En aquel pueblo de aquel día frío su abrazo era sinónimo de felicidad. Con él había aprendido que esos pequeños ratos juntos eran la definición con la que describiría en mi diccionario la palabra felicidad.

Entonces ocurrió lo inesperado.

"¿Te imaginas vivir así toda la vida? ¿Tú querrías vivir a mi lado el resto de tu vida?"

Me estaba pidiendo que nos casáramos. Nunca pensé que fuera a vivir este momento. Mi condición sexual, la ley... mis secretos... nunca creí que esto fuera a pasarme a mí.

 Ahí estaba yo, sin poder evitar que un millón de miedos invadiera mi cabeza con una explosión de ideas incapaz de asimilar por cerebro alguno. Me acordé de mi trabajo y del momento en el que tuviera que pedir el permiso por matrimonio... imaginé el día en el que viejos conocidos me preguntaran por mi alianza... me acordé de mis amigos ya todos casados, me acordé de mi madre, de mi hermana... de mi sobrinita en una hipotética boda llevando "las arras"... Sentí pánico por tener que afrontar una salida de armario tan brusca a ojos de todo el mundo. Y me maldije porque en vez de estar inmensamente feliz porque la persona a la que amaba profundamente quería compartir su vida conmigo, yo sólo podía pensar en la situación violenta de dar "explicaciones" por mi esposa y por mi anillo.

En los días siguientes, él hacía planes sobre el lugar de la celebración, sobre si los dos debíamos vestir igual, el mes del año, los traslados de la gente, el viaje... y los invitados.

"Yo calculo que invitaré a unas 50 personas. Tú... pues a tres" - en referencia a las tres únicas personas de mi entorno íntimo que conocían mi relación con él y hablando de forma más extensiva, mi condición de gay. Y reía para picarme aunque en realidad me apremiaba a espabilar.

Era tanto el miedo que tenía a ese momento que había decidido dejar mi trabajo porque me veía incapaz de afrontarlo. ¿Cómo invitar a mi boda a mis compañeros? ¿Cómo decir el nombre del cónyuge para comunicar a Hacienda el estado civil? ¿Cómo asumir los comentarios, ésos que todo el mundo dice que le dan igual? No me veía capaz. Me planteé hasta una boda secreta pero rápidamente entendí que ni era posible ni era justo negar a mi gente que compartiera conmigo ese momento (como a su vez ellos hicieron en sus respectivas bodas). Además, me estaría comportando como si me avergonzara de mi amor por él.

Y me sentí triste por una situación que debía ser feliz y porque sólo yo era el responsable de no dejarme disfrutar de ese momento.

servido por idem 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

juanangelmv

juanangelmv dijo

Muchas veces te escondes y no quieres mostrar la cara real de las cosas y llamar a cada cosa por su nombre, cuando la cosa es impar bueno lo soportas lo aguantas y tiras para delante…
El “problema” es cuando todo eso es compartido y existe esa “media naranja” y te apetece vivir la vida TU vida y no andar con tapujos ni intentando disimular lo que realmente es palpable, los tabúes que aun existen en esta sociedad son tan injustos
O realmente los injustos somos nosotros mismos primero con nuestra persona y luego con los demás, todo el mundo hizo su vida se casarón y formaron sus hogares, que derecho pueden tener a criticar o opinar sobre nuestra opción… en fin son tantas cosas que podríamos hablar sobre este tema.
Pero me quedo con una reflexión. Nadie es quien para opinar de mi vida cuando ellos hicieron con la suya lo que les dio la real gana…

23 Abril 2010 | 01:20 AM

sonia

sonia dijo

Es horrible anteponer el que dirán a la felicidad de uno mismo.

23 Abril 2010 | 06:27 AM

MarivipSuperstar

MarivipSuperstar dijo

Querido Idem.

Tus miedos son tu peor enemigo, mucho más que la sociedad que te rodea. Los osos, mientras ivernan, no viven... vegetan! Y la vida es demasiado maravillosa como para andar desperdiciando cada uno de los días que nos regala.

Aunque nunca me he visto en tu situación, si que he sentido ese miedo que te paraliza, y te diré que mi mayor felicidad la alcancé, el día que comprendí que no puedo gustarle a todo el mundo, y que NO NECESITO a nadie cerca de mi, que no me acepte tal cual soy... Fue como empezar a respirar oxígeno puro!

23 Abril 2010 | 08:39 PM

algopersonal

algopersonal dijo

Es cierto que el miedo nos paraliza, hasta límites insospechados, que cuando tenemos miedo a algo, nuestra mente envía imágenes, flashes de lo que puede pasar o de lo que imaginamos que podría pasar. Siempre digo que nuestra mente miente y mucho, crea sueños que no existen, tanto de lo que nos gusta como de lo que no.

Quién no miente es nuestro corazón, nuestra intuición, guiarte por como eres. Todos somos personas y todos tenemos derecho a casarnos, o no, a formar una familia, a ser padres, nadie te lo puede negar ni recriminar, sólo hace falta seguir avanzando.

Besazos!!!

24 Abril 2010 | 03:20 PM

charlitox

charlitox dijo

Olvida el qué dirán, cásate ahora que puedes, porque luego vendrán los otros y lo prohibirán...

Bs

27 Abril 2010 | 11:41 AM

Fran

Fran dijo

Y conforme uno se hace mayor te das cuenta de que vivir tu vida es lo que te cambia. Y cada momento de la vida tienes su cosas; y hay miedos y problemas que con el tiempo asimilamos, solucionamos.... y después reflexionas sobre cómo eras tú antes y cómo pensabas.
Yo creo que la vida nos cambia siempre para mejor , Idem, porque aprendemos a conocernos.
Cuesta no echarse uno la culpa de la forma de ser que tenía en aquel momento. Y es verdad, la responsabilidad está siempre al final en uno mismo,.... pero la vida no es tan fácil, no todos maduramos al mismo ritmo, no tenemos las mismas circunstancias.....
No creo que sea bueno mirar para atrás para lamentarse / martirizarse/ avergonzarse o entristecerse. Hay que mirar para detrás solo para darse cuenta de lo que uno ha avanzado hasta el presente, aunque aun sientas que te quedan cosas por hacer o mejorar!

2 Mayo 2010 | 11:55 PM

cavilante

cavilante dijo

Yo creo que tienes derecho a tu miedo y que si alguien te quisiera de verdad intentaría comprenderte y aliviar la presión y el horrible sentimiento de impotencia, de rabia y de desesperación.

Las cosas no son como queremos y cada uno está condicionado por determinantes circunstancias que no puede controlar a su gusto, ni al antojo de terceros por muy importantes que sean para nosotros.

La felicidad no está en casarse sino en vivir el momento de amor con una persona. El matrimonio no es un acto de amor sino un contrato societario. Los matrimonios se rompen con más ligereza que ilusión con la que se montan.

No veo que haya ninguna obligación en abordar un matrimonio si en ello se hipoteca la propia esencia del amor en pareja, la comprensión mutua.

Tal vez no era el "socio" adecuado para tí , amigo.

Cavilo yo.

16 Mayo 2010 | 10:51 AM

rita mercedes  chio

rita mercedes chio dijo

Con tantos años de "humanidad" aún hay quienes se fijan en la vida privada e íntima de las personas. Vaya qué evolución!
Muy bien el relato, me gustó muchíssimoo! No me agrada que las personas sufran por discriminación, autodiscriminación, dudas, temores, reglas socio-culturales, ideológicas y religiosas.
Nada más inmoral que el hambre en el mundo....
Un abrazo!

4 Julio 2010 | 11:59 PM

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