Papi
No creo mucho en las casualidades... No soy católico, ni siquiera agnóstico... no doy veracidad a la magia, horóscopos o brujería. No soy, desde luego, ningún crédulo.
Pero sí que contemplo curioso la existencia de señales, sí creo que la vida nos cruza símbolos, conceptos, imágenes que nos devuelven a una misma idea generalmente recurrente en momentos concretos.
Hace unas semanas paseaba con un amigo por la playa, ésa que normalmente recorro solo, y hablábamos de que ser gay cerraba con mil candados las puertas de la paternidad. Él insistía en que no descartaba tener hijos, que no sabía cómo, si de sangre o adoptados (hijos todos naturales al final) pero que no pensaba renunciar a su sueño.

Poco después, Patricia me hacía un brindis con su embarazo y me tocaba felicitar a la pareja por su próxima paternidad mientras Lorena, al lado, lucía su enorme barriga ocupada por una Aitana que por fin se ha girado y no hará necesaria la cesárea. En aquella cafetería también estaba mi sobrina, mi pequeña, que me llamó tío el día que cumplía quince meses. "La próxima vez te traigo a mi niña mayor" - le decía Lorena a mi canija.
El viernes era mi cumpleaños y la fecha programada para que llegara al mundo la sobrina de un conocido. Pero el parto se alargó hasta las 00.50 del sábado. También el día 27 nació la sobrina de un amigo después de meses en los que machaqué a su tío "pidiendo a no sé quién" que la niña compartiera cumpleaños conmigo. No puedo ser.
Hace tiempo que asumí que no iba a ser padre y me reafirmé en la idea porque no quería alimentar un sueño inútil cargando con más paladas mi frustración. La modificación de las leyes y, lo más importante, la evolución de la sociedad española que ha demostrado que pasa de estos temas, abren unos cuantos candados de esos de los que hablaba con mi amigo. Pero sigo siendo realista y con enorme tristeza me resigno a mi situación personal y económica.
Estos días miraba las fotos de Ricky Martin con sus bebés gemelos y no podía evitar sentir una envidia de las malas, de esas que te hacen caer en la tristeza por carecer de los que otros tienen. Curiosamente el lunes hizo pública su homosexualidad. Bravo. Por el motivo que sea, porque le han chantajeado, porque es feliz con una pareja, porque sus hijos son tan importantes que su paternidad es una muralla en la que rebotan las piedras de los retrógrados. Porque se le ha puesto de los cojones, de ésos que ha demostrado tener. Son unas fotos tan cargadas de ternura... cómo les mira, cómo les vigila en la arena, cómo les baña... actividades que estoy seguro de que realmente hace él, sin canguros o empleados. Desprenden tanto amor... que me han hecho sentirme tremendamente emocionado, envidioso y triste a la vez.

Y hago balance a este primer trimestre de 2010 en el que todos los caminos, todos esos símbolos de los que antes hablaba, me han conducido al mismo concepto, al de paternidad. Y veo a mi sobrina llamarle "papi" a mi cuñado mientras siente su protección al abrazarle... y no puedo evitar sentir que se me parte el alma. ¿Por qué yo no?






juanangelmv dijo
Recuerdo un día de playa, recuerdo un pequeño jugando con la arena, recuerdo un niño grande rebozado de arena haciéndose pasar por mutante… mientras tirados en la toalla la madre del pequeño y servidor contemplando con una sonrisa la estampa con el siguiente comentario por parte de la madre: Que padrazo se esta perdiendo la humanidad, a lo que no me quedo más que asentir, al final el pequeño pregunto ¿te puedo llamar tío Ídem? Y tu cara se ilumino…
1 Abril 2010 | 12:07 AM