Maricones no anónimos
Hola, me llamo ídem y soy gay.
Me siento como en una terapia permanente de "maricas anónimos" en una sociedad que colocada en círculo me escucha en unas sillas incómodas mientras yo titubeo de pie agachando la mirada.
Nosotros somos gays o maricas o maricones "sobre todas las cosas". Da igual que seas juez, actor, presentador... o conductor de camiones. Lo primero, eres gay. Y después ya rubio, ingenioso, bajito, eficiente, cascarrabias o cabrón.
Y aunque me niego a ser "el gay" y me considero muy por encima de mi condición sexual, que más que condición es obligación, sé que me va a dar igual. De poco o nada sirve rebelarse.
Yo no lo elegí, siempre lo creí innato y desde luego que si fue adquirido en algún momento -muy temprano- de mi vida, no ocurrió por mi voluntad (como la gripe que me tumbó hace unos meses). ¿Cómo lo iba a elegir? Si mi homosexualidad rellena entre mis entrañas el hueco que debiera estar ocupado por la autoestima.
Nada me garantiza que siendo hetero las cosas me habrían ido de otra manera. Conozco a muchos gays infinitamente más felices que heteros que fracasaron. Pero siento que parto con unos metros de desventaja en la línea de salida y con zancadillas en el camino.
Siempre que me preguntaron aquello de "¿Qué pedirías si te concedieran tres deseos?" mi respuesta mental fue la misma: "No ser así, no ser así, no ser así..." Y aunque me tengo asumido (que no aceptado), nunca aprendí a convivir conmigo mismo.
Últimamente la homofobia me incomoda menos que el hecho de que me traten mejor por ser gay, que me sonrían y sean más amables de lo que serían conmigo bajo "el calor de la heterosexualidad". Me molesta que los tíos heteros que jamás son cariñosos con otros heteros me abracen efusivamente para que me quede claro que me aceptan. Me molesta esa discriminación positiva que mucha gente hace sin querer y que agradezco por la intención pero me duele en el fondo. A veces, hasta parece que miren tu muñón con pena... Jamás soporté la condescendencia.
Y que conste que a pesar de este discurso homófobo, no soy tal cosa, faltaría más... Quizá, eso sí, un poquito "egófobo"... Y que conste que soy consciente de las líneas de ataque que me he abierto, que yo mismo podría dar la vuelta con mil y un argumentos a este texto estúpido. Pero es lo que hay...





pauleta dijo
Y a quién le importa lo que piensen los demás...
Bicos enormes Idem....;)
23 Febrero 2010 | 11:26 AM