Mi alma rota
Es curioso como nuestro estado de ánimo y nuestros sentimientos se materializan en nuestros cuerpos... Temblar cuando estamos nerviosos o tenemos miedo, llorar cuando estamos tristes, sonreír aparentemente sin motivo cuando somos felices, tensión cuando estamos psicológicamente cansados o estresados...
Estos días me acompañan vértigos en el estómago. Cada vez que recuerdo una situación de las muchas que tengo pendientes o que me rondan, siento velocidad en el estómago, unas cosquillas que me retuercen el esófago y me obligan a inspirar aire cuando querría espirarlo. La misma sensación que tengo cuando me acerco a un acantilado sin barandilla pero concentrada en el cardias.
La verdad es que últimamente vivo en una ola de sucesos, de fin de semana en fin de semana, hiperactivo, compartiendo mi tiempo con mis amigos, cerrando ciclos que abren necesariamente otras nuevas etapas, olvidando el tremendo estrés laboral que acumulo en este 2009 tan difícil. Y como toda ola cuando parece que llego a la playa hay una fuerza que me arrastra de nuevo hacia adentro para volver a empezar.
Nunca os he contado que tengo el alma rota. Fue un día de mi adolescencia tras una discusión en casa. Yo estaba sentado en el suelo de mi cuarto, en un rincón, abrazando mis rodillas para ocultar entre ellas mi cara emparada en llanto. Entonces entró mi madre y al verme llorar, lloró también... pero pasó de largo respetando mi retiro. En ese momento, cuando vi rodar una lágrima gigante por su cara, sentí una punzada tremenda en el pecho que me dejó sin aire y un dolor inmenso ocupo el lugar de todos mis sentidos. Ese día se me rompió el alma.
Quizá por eso sienta vértigos, porque mis tripas tienen como barandilla un alma rota y cuando se asoman fuera creen caer al abismo, como yo en los acantilados sin cercar.
Este sábado se casó mi amiga del alma y yo fui su testigo. Me paré a pensar que si un día me casara no sería capaz de escoger tan sólo dos testigos entre tanta gente que me quiere y a la que quiero, aunque nunca se lo diga. Y de nuevo sentí vértigo en las vísceras, en el cardias o en el alma rota que parcheé con tanto amigo encontrado en mi camino.
sonia dijo
Pero no estas solo en la playa, estamos tus amigos cogiéndote la mano para que no te lleven las olas, asi que cuando te lleguen los vértigos, piensa en todos nosotros y respira. Creo que tu vida esta avanzando para bien, asi que no te preocupes y disfruta de todo lo bueno que te rodea. Y no te preocupes, para ser testigo de tu boda, no se necesita firmar nada, solo basta con estar a tu lado, con compartir ese momento contigo, asi que no tienes que elegir, todos seremos testigos de tu boda :). ¡¡¡¡MUAAAAAAACKS!!!!!!
4 Agosto 2009 | 12:21 AM