A los 30... primera crónica desde Madrid
Estaba tumbado sobre mí mirándome fijamente a los ojos. Sabía lo que iba a ocurrir y estaba muy nervioso. Era el momento esperado, el que siempre se recuerda y se comenta. Jamás olvidaría al joven que descansaba sobre mi cuerpo porque iba a darme… mi primer beso. .
- Nunca he besado a nadie…
- ¿Nunca? Pero tú no…
- No, no soy virgen… pero siempre que mantuve relaciones evité besar en la boca.
Sonrió.
- ¿Y eso…? ¿Cómo se folla sin besar? – la sonrisa se convirtió en risas - Bueno… tú tranquilo…
Cerró los ojos, giró la cabeza y me besó… muy despacio, posando sus labios en los míos con dulzura, muy lento. Una vez… otra… Sentí su lengua lamiendo la mía muy despacio, temblé… .
Nuestro primer contacto físico fueron los dos besos típicos de presentación. Nada reseñable, claro está. Íbamos en la parte trasera del coche camino de
Tras la cena, se había montado fiesta en uno de los apartamentos alquilados para celebrar el cumpleaños de una amiga común. El alcohol había corrido generosamente aunque no tanto como la noche anterior. Yo estaba sentado en el extremo de un sofá y ella en el otro. El salón estaba bastante oscuro y la música muy alta. De repente los labios de un amigo estaban posados en los míos y un hielo irrumpía en mi boca… Días atrás había bromeado con la cumpleañera afirmando que no iba a participar en ese juego, “pasarse el hielo de boca en boca” y ahí estaba yo… Ahora tenía que buscar unos labios que acogieran el frío del cubito cada vez más deshecho por el calor de las lenguas alcoholizadas que lo habían acogido con anterioridad.
La situación se me antojó divertida. Al igual que me lo pareció ella. Y su sonrisa. Y su forma de ser. Así que fijé el objetivo en sus labios. Adivinó mis intenciones, agachó la cabeza y se cubrió la cara con los brazos. Se resistió riendo pero finalmente se dejó y el trasvase helado culminó con un roce de labios.
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Ninguno de los presentes sabía lo que realmente estaba ocurriendo en ese momento. Yo sería para ella una anécdota sin más y sin embargo ella siempre sería única para mí porque en ese preciso instante se convertía en la mujer a la que di… mi segundo primer beso. Y a los 30.
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juanangelmv dijo
Y que momentoooooo, que momento, jajajaja que lastima que el juego terminase tan pronto que si no...
XD XD
:-P
4 Diciembre 2008 | 12:49 AM