Ya hace dos años... (I)
Como dos críos nos habíamos pasado la cena hablando de fantasmas. Cerca de los 30 uno se hace el incrédulo y el valiente pero de puertas para adentro ciertos temas aflojan las piernas y hacen tiritar el lagrimal.
Me había permitido pasear la mano izquierda por su rodilla en un par de ocasiones como si de un accidente se tratara. No hubo respuesta. Tampoco la quería.
- Quédate a dormir conmigo esta noche, por favor – Y posó el cigarro en el cenicero.
- Sabes que no puede ser.
- No te hablo de hacer nada, sólo dormir.
- No confío en mí… y sinceramente, tampoco confío en ti.
- La suite es preciosa y enorme. La cama mide como mínimo dos metros, ni nos tropezaremos. Además… - Volvió a dar otra calada - ¡no haberme metido miedo con tanto fantasma! – Recuperó su risa pícara y adolescente y echó el humo.
Desde que reservó la suite una semana atrás supe que aquella noche la pasaríamos juntos pero me juré a mí mismo que nada pasaría. Me hice el remolón, me hice el estrecho, me hice casi hasta asexual…
- No tengo pijama… como comprenderás.
- Yo tampoco. Siempre duermo con una camiseta. Pero vamos… somos mayorcitos.
De camino al hotel no quité ojo a aquellos ojos. No recuerdo ni de qué hablamos pero la conversación era banal, divertida, ágil… quizá intentando disimular que íbamos a compartir la cama aquella noche.
Ya en el hotel ambos nos quedamos en ropa interior y con una camiseta (yo curiosamente llevaba una de repuesto en el maletero). Una sábana y una manta en otoño se antojaban necesarias junto a la calefacción pero no… hacía calor y rápidamente sobraron las camisetas.
Seguimos hablando pero en susurros, muy bajito… Y besé su mejilla.
- ¿Y esto? – se sorprendió -.
- Ganaste la apuesta y me jugué darte un beso.
- Vaya mierda de beso…
Y me besó en los labios… lentamente, cariñosamente, sin hacer más ruido que el de las sábanas al rozarse con su cuerpo mientras se acercaba a mí.
- No… no va a pasar nada
- ¿Por qué?
- Porque tienes novio y yo no soy segundo plato ni postre de nadie.
- Él… No sé ni donde está ahora mismo…
- Me da igual. Él sí que no sabe dónde estás tú, esto no es justo.
- Sé que no mereces ser tercero… ni postre… eres grande y mereces a alguien que te quiera a rabiar.
...


encontrada dijo
Esperaré a la segunda parte o las que falten, que me ha gustado. Aunque me suena tanto que duele un poco. Pero me gusta.
Un abrazo grande
18 Noviembre 2008 | 12:19 AM