Curar a Ídem vs Matar a Ídem
¿Has probado a meterte en la bañera sumergiendo la cabeza hasta cubrir del todo tus orejas? Puedes escuchar cualquier canción que te imagines como traída por el viento; puedes oír el silencio y el eco de tu pulso con el bombeo de la sangre en las muñecas. Y puedes escuchar tu corazón… El mío va acelerado así que cierro los ojos y respiro profundo. Pum pum, pum pum, pum pum… Vuelvo a abrirlos y sonrío mientras continuo sintiendo mis latidos. Pum pum, pum pum, pum pum… Mi corazón obedece y se calma quizá no tanto como le pedí pero… ¿desde cuándo hace caso el corazón?
Ídem es mi personaje o acaso yo soy el suyo; es mi vía de escape y mi tortura; mi confidente y mi espía, mi chivato; mi amigo y mi traidor; mi escudo y mi lanza; el niño al que protejo y quien me protege cuando soy niño; es quien me empuja a la acción y al abismo. Ídem es el muñeco del que soy ventrílocuo y a veces la mano que mueve los hilos de la marioneta en que me convertí.
A veces me cuenta sus cosas y yo le escucho acurrucado abrazando mis rodillas mientras río o mientras lloro; otras veces es él quien llora o ríe mientras le cuento al oído mis secretos y me pide compartirlo con vosotros.
Ídem es yo y a veces yo soy él. A veces nos mezclamos y luchamos por el control de este espacio que yo creé para él, del que yo soy dueño y él mi inquilino. A veces soy su juguete y a veces soy yo quien juega con él.
A veces le utilizo como herramienta para reflejar mis pensamientos, como instrumento para materializar mi imaginación. A veces es el parásito que absorbe mi sangre, mi vida y mis historias para poder sobrevivir. A veces me quiere y a veces yo también le quiero a él.
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Ídem nació fruto de mis conversaciones con Carolina para superar una situación pasada. Ídem me presentó a vosotros y a algunos os conocí en persona: Miguel, mariliendre, Rafa y Fran, mi niña Yol, Aruca, Lola… y en especial, porque ellos son especiales, a Sonia y Juanan, que tantas horas y charlas compartieron con Ídem y conmigo. Ídem nació gris y vosotros le disteis color. Y me contagió con su alegría y vuestras risas.
Y ahora soy yo quien toma el control del teclado y callo a Ídem porque vuelve a estar triste y cansado y ambos nos negamos a traer el otoño a esta casa que un día le compré y de la que él es okupa. Porque Ídem no está bien y yo lo voy a curar… Le voy a querer, como tantas veces me dijeron mis amigos y los suyos. “Quiérete, protégete, piensa en ti, priorízate…” Le voy a mimar y le voy a ayudar a salir para que siga evolucionando y no dé un paso atrás en el camino que tanto le costó recorrer. Porque Ídem es un juguete roto pero que admite reparación. Y lo importante no es sobrevivir… todos sobrevivimos… lo importante es cómo quedamos tras la reconstrucción.
Contaré los días en que Ídem vuelva a sonreír y entonces volveré a jugar con él… y con vosotros. Gracias por cada comentario y por cada segundo que dedicasteis a cada post. No tardaremos en volver… él, yo… o quizá los dos.
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juanangelmv dijo
La enfermería esta preparada, para que la estancia sea corta y placentera.
Niño es curioso hoy repasamos como empezó esto un 18 de enero, cuando Ídem nos presento y como cambio todo…
Te mando una caja de sonrisas envueltas con papel de cariño y amistad
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27 Octubre 2008 | 12:15 AM