¿Sabes qué...? 18 Diciembre 2007

Siempre he odiado ese tipo de preguntas. “¿A que no sabes?”, “¿Sabes una cosa?”, “Ay, ¿pues no sabes…?” Sí, sé muchas cosas pero necesito contextos para poder zambullirme en una conversación.
-
- ¡Qué fuerte! ¿Sabes con quién se ha liado Lola?
- Pues no…
- ¡Con Pedro! ¡El de contabilidad!
La verdad es que la noticia me sorprendió y en un ambiente de amigos habría marujeado, especulado, imaginado y hasta inventado. Aquello era una bomba pero mantuve la compostura porque no estaba en un bar con mis amigos; estaba en el trabajo.
- Ah, pues oye. No sabía ni que tuvieran trato, como son de distintos departamentos y casi no hay relación entre ambos… Que les vaya bien. –
Quise dar la conversación por finalizada pero Teresa no se dio por satisfecha y continuó.
- Pues ayer vino el marido de Lola y le metió de hostias a Pedro, ahí en medio de la exposición. ¡Qué fuerte! – era la frase del día en la empresa -. Y la mujer de Pedro le ha plantado en la calle. ¡Y tienen tres hijos! ¡Joder con Lola! Es una loba… Si ya lo decía yo…
Reconozco que la versión “aquí hay tomate” de mi empresa estaba jugosilla pero no me estaban gustando nada ni las formas ni el fondo de aquella crítica feroz a una compañera a sus espaldas.
Miré a la derecha y en su oficina acristalada, como todas, Lola trabajaba con la cabeza agachada. Sabía que ese día todos hablarían de ella; sabía que todos la culparían porque la mujer de Pedro era muy querida entre los compañeros; sabía que desde ese momento era para todos la puta oficial de la empresa… Y se mordía los puños y hablaba con orgullo cada vez que alguien entraba en su despacho.
La visión de Lola me hizo zanjar el asunto y con un “tengo prisa” abandoné la salita.
No habían pasado diez minutos y pasé cerca de la oficina de Lola. Hablaba por teléfono con rabia, con orgullo, con los ojos hechos agua, no sé si de ira, de dolor o de impotencia. Y sólo escuché una frase: “La hija de puta de Teresa se lo está contando a todo el mundo”.
Esa tarde mi danza habitual por los diferentes despachos de mi empresa me hizo volver a la salita en la que me encontré con Teresa. Antes de entrar pude ver que en el interior estaban Lola y Teresa hablando entre risas y sonrisas. Al entrar ambas se volvieron, cambiaron el gesto de la cara y se callaron. Pensé: “Les corté el rollo. Ahora toca hablar del tiempo”. Pero no… Teresa se dirigió a mí y me dijo: “¿Al final vas a la cena de Navidad”. Miré a ambas.
- No.
- ¡Qué pena! ¿Y eso?
Después de presenciar aquella hipocresía la respuesta me pareció tan obvia que volví a mirarlas, sonreí y contesté:
- Feliz Navidad
Maribel dijo
Maravilloso post ‼, en todas las empresas, oficinas, etc, siempre hay tomate‼ acompañado de la hipocresia, claro está, en Argentina se dice un nido de serpientes, que se muerden unas a otras, y se dicen cuanto te quierooo.
Un beso Gerardo
juanangelmv dijo
Hoy post solidario, participa tanto por tan poco,
Felices fiestas
Maribel dijo
Gerardo, que tengas una hermosa Navidad, y un año excelente para tí ‼
MUy felices fiestas‼
Un besote guapeton ‼


Ídem dijo
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...
18 Diciembre 2007 | 08:13 PM